Sobre Mi

El origen: De la línea a la esencia

Todo gran viaje comienza con un trazo sencillo. En mi caso, el camino empezó con unos lápices en la mano, plasmando pequeños bocetos y retratos que me pedían los amigos. Aquellos primeros dibujos no eran solo práctica; eran la semilla de una obsesión por capturar lo que nos define como humanos.
La llegada de la pandemia en 2020 marcó un antes y un después en mi evolución artística. Con el mundo en pausa, me sumergí en un viaje de experimentación sin retorno: pasé del grafito al carboncillo, exploré la fuerza de los rotuladores y continué investigando nuevos materiales. Ese inconformismo me llevó a dar el salto definitivo al lienzo, transformando por completo mi manera de entender el arte.

El lienzo negro: Luces y sombras en acrílico


Adoro retratar a personas. Para mí, pintar no es replicar una fotografía; es buscar la esencia que se esconde detrás de una sonrisa, el misterio en una mirada o el alma que habita en cada rostro.
Aunque disfruto del arte abstracto, mi trabajo actual se centra en una búsqueda personal donde combino diferentes técnicas y estilos. Actualmente, el 100% de mis obras se centran en el acrílico, un medio que me permite una fuerza cromática brutal, aunque no descarto en el futuro volver a trabajar con el grafito o el carboncillo. Me apasiona trabajar sobre el lienzo negro: ese abismo oscuro del que, poco a poco, voy rescatando la luz de las personas que retrato, aunque en ocasiones también me atraiga explorar sus sombras..

Evolución constante: Lázaro Arte Funky

Creo firmemente que los artistas estamos en una continua metamorfosis. No podemos quedarnos quietos. Probamos, fallamos, descubrimos y crecemos. Actualmente, mi pasión se centra en la vibración del puntillismo y la energía del salpicado, pero soy plenamente consciente de que el arte es un camino abierto; no sé hacia dónde me llevará mi evolución, y esa incertidumbre es, precisamente, lo más hermoso del proceso.
Esta filosofía es la que dio vida a mi marca: Lázaro Arte Funky.

¿Por qué «Funky»?

Porque creo firmemente que el arte, ante todo, tiene que ser divertido para quien lo crea. Se puede pintar desde la nostalgia, la tristeza o la pérdida, pero el acto físico de dar vida a algo nuevo en el lienzo debe ser placentero y estimulante.
Si no te diviertes creando, la obra lo nota y lo transmite. Por eso, incluso cuando retrato una mirada cansada o melancólica, busco que en la fuerza de mis trazos se refleje la inmensa alegría y pasión que siento al pintarla.
Mis dos grandes pilares y mi motor diario son mi familia y mi pintura.
Bienvenidos a mi universo.